Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Guayaquil

Keep walking

Imagen
  En un departamento del cuarto piso del bloque S-2 de la ciudadela La Saiba, en el sur de Guayaquil, fue hallado muerto Tito del Salto Delgado. Eran las nueve y cuarenta y cinco de la mañana de un domingo. El cuchillo se había ensañado con su tórax, su rostro y sus manos; dos puñaladas eran visibles en sus dedos anular y medio. El cuerpo estaba tirado en un mueble de la sala. Un amigo, Jorge Battaglia, que ya caminaba con bastón, había llamado a la Policía luego de que no acudiera a una cita pactada en la playa. El teniente de la Policía, Eduardo Argüello, fue el primero el mirar el cadáver. Los cajones de las cómodas y anaqueles estaban desordenados, así como los bolsillos del pantalón. La primera hipótesis del caso derivó en un robo. La noche anterior, Tito del Salto había organizado su última fiesta con boleros, rancheras, pasillos y albazos. Nada extraño entre los vecinos acostumbrados a su bohemia. El fiscal Carlos Pérez Ascencio había declarado que por el estado del cuerpo y...

La carpa

Imagen
  ¡Solo acelera!, le dijo. Estaban en los bordes de la playa de Muisne, una isla de Esmeraldas a la que solo se llega en gabarra. Es una playa gigante con muchas olas y pocos turistas. La idea era llegar lo más lejos posible del atardecer para tener sexo en la playa al aire libre. Un montón de balsas y piedras encunetó el carro. Unos pescadores del lugar ayudaron a sacarlo cuando ya parecía que las aguas se lo llevaban. Ella le había dicho que deseaba terminar la relación porque se había enamorado de alguien más y Juan le había dicho, bueno. Que no había lío y fuera feliz. Muchos años después, nunca entendería por qué nunca se enamoró de ella. Antes de terminar el colegio supo que algo especial le asociaba con la playa. Las olas, los atardeceres, el ruido, el golpeteo del viento, el olor de su cocina al aire libre. Con ella fue a Montañita una noche de mucha marihuana y mucho sexo, cuando recién comenzaban a salir. Se fueron con chicos cuya única misión en la vida era sacar diner...

El eyaculador precoz

Imagen
El calor era sofocante, había viajado casi toda la noche y en la mañana me detuve en la cafetería del hotel Ramada, en el mismo Malecón, para apurar todo el café que podía y así despertarme. En ese momento sólo pensaba que sería un soberano sacrilegio el cansancio. Fui al baño con mi cajita de cerámica comprada en el mercado de pulgas de Milán; me dieron tres por cinco euros, pero solo usaba una. La llevaba conmigo a todas partes. Aspiré, se puede decir, casi un gramo de coca y tuve tanto miedo a la impotencia; corrí a la farmacia en busca de tres cajas de viagra de 50 miligramos; otros sesenta dólares botados al caño. El dinero iba escaseando y ni siquiera estaba en el punto de partida de la caravana sexual; me sentía como Tom Cruise a punto de entrar en la mansión de los placeres de Eyes wide shut …, en un taxi. Vaya ridiculez.  El carro se quedó en un parqueadero y unos quince minutos antes de la once de la mañana me dirigí en un taxi hasta La Rotonda. La dirección me la dieron ...

El comienzo de la historia, la Diabla

Imagen
Estaba en Guayaquil un domingo por la noche, la brisa era benigna, pero no veía la luz al final del túnel, ni siquiera alcanzaba a ver el túnel y menos sabía si habría algún túnel; era como si estuviera en una carretera plana, yendo a 200 kilómetros por hora en quinta velocidad con un calor insoportable y a punto de dormirme. Había cambiado tantas veces el comienzo de la historia que ya no parecía mi historia, era la historia de otro, de alguien que sigue mirando desde su ventana una piscina vacía y ventanas cerradas con cortinas grises y gruesas y paredes despintadas de edificios derruidos. Alguien que mira esa piscina después de dejar en el mesón de la cocina morrones, portobellos, hierbas, ajos, zuquinis, algún pescado y alguna botella de vino descorchada para que respirara. Ya no deseaba escribir mi historia, pero me hacía falta. Mi terapeuta era mi laptop, me habría gustado decir mi máquina de escribir, cuando creía hacer algo grandioso y único; algo más grande que Crimen y Castig...