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El hermano de la Anita

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<<Que despierte Wilson le pregunto por qué; los frenos creo fue lo que mandaste arreglar, si es batería te tocaría comprar otra, eso por lo general ya no se arregla. O sea que..., la batería no tiene nada que ver con los frenos hermano de la Anita ; el hijo de ella mand ó arreglar una cosa luego viene a reclamar porque se fundi ó el motor, cuando nunca se toc ó el motor >>, fue la respuesta seca que recibió de Graciela cuando le explicó que casi se había matado en el auto porque seguramente se había cambiado un tubo, según le explicó desde la ventana, porque no hallaba el original. El mismo que había buscado por aire, mar y tierra y había dejado un repuesto en el maletero hace mucho tiempo. Era el hermano de alguien. No era él. era el otro, el desconocido, el que se fue un día sin mirar atrás. El hermano de Anita se refugió entonces en la nostalgia. Ya todas sus hermanas anunciaban con publicar sus libros, sus historias. Rocío le había escrito todo un libro y le pedía no...

El funeral

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  Tal vez el mundo sería menos hideputa, en palabras del señor Cervantes, si la gente usara menos máscaras. La calle le parecía un lugar de zombies. Nadie podía tocarse, ni mirar. Y todos eran sospechosos. El estornudo o la tos era prueba suficiente para aislar al otro o anularlo sin preguntas. El sarcasmo del coronavirus, de la pandemia. Eso lo comprendió Juan claramente cuando retrocedió a la noche en la que todas sus hermanas estaban asustadas porque Milton llegó borracho preguntando si ahí no había nada o debía ir a buscar una botella. Acompáñalo, le dijo alguien. Está borracho. Y Juan se subió al carro sin preguntar nada. <<Te mandaron tus hermanas. Verás Juanito, en esta vida nadie te va a regalar nada, todo tienes que ganártelo a pulso. Cuando murió papá en el baño yo juré que iba a entrar a esa Corte como juez. Cuando manejes acelera y frena, no vayas a toda prisa porque te chocas. Con Jacinto ya sabes cómo nos llevamos, a puro golpes, pero al día siguiente nos da...

Antes de la historia, no había historia

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Cuando Maribel le contó la historia de cómo había sido la pelea entre Rocío y Beatriz, Juan solo contempló la ventana. El sol cubría todo el horizonte. No veía nada. Era el secreto de los ciegos que Borges vivió y Sábato describió en el informe sobre los ciegos. La pandilla se había dispersado para siempre. Ya sabía que Kai le consideraba un borracho, que Torsten le consideraba un borracho, que Wilson le consideraba un borracho, que Simon iba con diarrea cuando bebía agua sin purificar al igual que todas las europeas que no comían chimichurris en determinados sitios. La diarrea era el símil de su mundo depravado, del vómito de los rockeros de los sesenta cuando llegaban a su límite. Por eso de que hay que mejorar la flora cuando se llega al tercer mundo. Rocío le había pedido que no escribiera nada de lo que le había escrito. Un escritor escribe sobre realidades, nunca sobre ficciones. Y estaba a punto de escribir los monólogos, empezando por los de Rocío. Me hizo llorar cuando me di...

La borrachera y la tía Elsa

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  Cuando Maribel le contó la historia de cómo había sido la pelea entre Rocío y Beatriz, Juan solo contempló la ventana y escuchaba más claramente el sonido de las rieles del tren. Luces, casas, árboles. Una especie de tiniebla en medio de la nada. Cuando Rocío había llegado a Quito podía escuchar claramente el grito de Graciela en las mañanas: Ya Rocío de pie, vamos a trotar. Uno, dos, tres… <<Y nunca te enteraste cómo Beatriz se soltó esa noche>>, preguntó Juan. <<No, cuando me desperté ya no estaba. Y yo no había bebido casi nada>>, dijo Maribel. En Quito visitó varias veces a Rocío, más de las acostumbradas de las destinadas a la familia. Tanto Beatriz como Rocío creían estar casadas con caballeros que hablaban de él a sus espaldas. Lo supo por ciertos comentarios al paso que hacían de los dichos de Kai y Torsten. <<Y si le escondemos los zapatos, ya no podría salir a Kaufland>>. <<Es que no es normal como bebe, Nunca había visto a nadi...

El motel

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  Los días previos a la tragedia Juan había pasado por un profundo estado de depresión. La muerte de Malena le había golpeado demasiado. Lloraba como un mocoso en cada esquina, en cada falda. Intentaba comprender algo que no entendía, la sencillez de ese árbol naranja lima, la sensación de abrir una naranja en las mañanas y exprimirla hasta ver brotar la última gota de jugo. El aroma del café colado. Siempre que iba a la casa de su amiga Ana Sofía en Bogotá a las seis de la mañana pasaba por su cuarto para anunciarle que su tintico estaba en la mesa. A veces se levantaba y se servía un aguardiente. <<Hijueputa, no puede ser. Vamos Nairo>>, gritaba. <<Mira Juanito, ahora desayunamos y nos vamos a la séptima, quiero que conozcas uno de los mejores sitios de Bogotá, todo gourmet. Hasta te puedes tomar un vino de los buenos>>, le decía. Ana Sofía, la mejor guía turística de Bogotá y de cualquier ciudad donde se quedaba tres meses. Su radar era impresionante. Al ...

Rocío

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El inevitable té de la mañana. Si Beatriz no estaba, Maribel era la encargada del té y de hacer un sánduche de queso. <<Prefiero el whisky>>, dijo Juan. <<Toma el té, tu hermana después me va a retar>>, dijo. <<Si no le vas con el chisme, yo tampoco>>, dijo Juan. <<Pues sí, solo no le vayas con el chisme, le dices que tomaste el té y te comiste el sánduche. Es hecho con el pan que hace Kai en sus maquinitas>>, dijo Maribel. <<¿Por qué seremos una familia de chismosos? Debe estar en nuestros genes, heredados del abuelo, del abuelo. Nunca he indagado sobre la vida del abuelo; del abuelo que hizo el carácter del abuelo y, por ende, explicaría el carácter de papá y su bigote estilo mexicano. No recuerdo su voz, ni tampoco la voz de mamá, solo sus siluetas. Cuando murió mamá soñé que me despertaba y bajaba por dos calles empinadas. Ella me esperaba en una esquina y me agarró de la mano. Es como si quisiera que caminara con ella, que cono...

El asesinato

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Chazojuan es una comunidad de casas de madera de dos pisos con amplios zaguanes donde siempre hay una mesa con bancas alargadas o alguna mecedora. En las madrugadas hace mucho frío y las noches comienzan después del atardecer. En la madrugada casi todos los fogones están encendidos para el desayuno y la tonga de los encargados de ir a pastorear el ganado. Está rodeada por el bosque protector de Río Blanco con sus arrayanes, cedros, malvas, palmas, nogales, canelos, guarumos y cascarillas. Su río tiene una poza, el balneario natural de la zona con clima subtropical helado. Los techos de las casas son de zinc. Ahí murió su abuela, la mujer que le contaba cuentos cuando era niño, alrededor de una fogata. Un viaje a Chazojuan desde Camarón parecía como un viaje desde Quito a Echeandia; había que cruzar ríos, pantanos y montes. Al menos eso estaba en los recuerdos de su niñez. Parecía un lugar alejado de la realidad. Era el sitio de encuentro de su familia en Carnaval, cada quien ensayab...