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Los toros y los osos

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  Wall Street fue el gran ícono de la literatura del siglo XX, con James Joyce primero y su cuaderno de notas de las deudas adquiridas, así como la lista de compras del mercado. Conocía a la perfección cuánto debía y cuándo debía huir. Toda la literatura anglosajona cambió con la irrupción de Joyce. El detalle era el que contaba, las alegorías quedaban para Chesterton. Luego llegaría Tom Wolfe y su hoguera de las vanidades. << Darling , la nueva literatura está en los informes financieros de Goldman Sachs, Credit Suisse, en el oso y el toro de Wall Street>>, le dijo mientras cabeceaba una siesta en el sofá después de haberse agotado un porro. Eran los tiempos en los que escribía El demonio de Laplace , la historia del determinismo más absurdo de la historia de la humanidad. La idea de que a la humanidad solo le falta el conocimiento para ser Dios. La falta de conocimiento nos vuelve humanos, sensibles, pueriles, creyentes en el amor, la Navidad, Santa Claus y los dien...

La simulación

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z  Cuando despertó todavía estaba ebrio. Por alguna extraña razón recordó a unos salvadoreños a quienes conoció en República Dominicana. Todos los días vestían con una camiseta que en lenguaje ecuatoriano significaría algo así como evite el chuchaqui, manténgase borracho. Ya amanecía. Alguna vez dejó a Isabel dormida, mientras iba a una cita cerca de la Foch. A ella le dijo que no podían ir a su departamento porque un amigo había llegado de visita y dormía su borrachera en la alfombra. Eran como las diez de la mañana y pidió un Campari soda. <<Por acá me parece que hay un hostal>>, le dijo. Era un laberinto de escaleras y puertas, hasta llegar a una habitación con un televisor empotrado en la pared. <<Alguna vez te has enamorado>>, le preguntó él. <<Nunca>>, dijo ella. Vivía cerca de la Universidad Central, donde alguna vez vivió Isabel. Por su ventana se veía un hostal que funcionaba como motel. Una madrugada había visto entrar a una mujer vesti...

La simulación del vacío

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  Problema del papel del padre en el masoquismo. Papel del padre en el sadismo y en Sade. Anulación del padre en el masoquismo y Masoch. La serie de las tres mujeres y el triunfo de la madre oral: la madre buena. El tercero y el contrato alucinatorio del padre. El contrato y la anulación. La primera interpretación de Freud: la vuelta contra el yo y los otros factores. Insuficiencia de la fórmula <<sadismo vuelto contra el yo. La segunda interpretación y el problema de la <<desintrincación>>. Era domingo y desayunaba después de haber cicleado como dos horas en el parque La Carolina. Su desayuno era un Campari soda y un croissant. Por la avenida Eloy Alfaro pasaban decenas de conductores estresados, con la mano pegada en el pito del auto. Aceleraban con la idea de llegar a ninguna parte. A sus rutinas del acostarse, desayunar, almorzar, cenar y dormir y en los intervalos fingir una vida. Cerró el libro de Gilles Deleuze, donde se resumía lo frío y lo cruel. El sol...

Y ahora las palabras de Susana

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Aquella mañana, sólo intentó incorporarse y mirar por la ventana. Ella estaba ahí, recostada. En silencio. Los vientos en Quito pueden superar hasta los cuarenta kilómetros por hora. Y llegar hasta los 80 kilómetros de velocidad en determinados momentos, sobre todo en lugares planos como San Antonio de Pichincha, cuando las nubes y la humedad entran por el sur de Colombia. En ese límite los sauces, con ramas caídas y hojas que llegan hasta el suelo desde los doce metros de altura, comienzan a llorar. Siempre están acompañados de las acacias y las palmeras. El sauce blanco llega hasta los veinticinco metros de altura. La naturaleza había dejado de llorar en el año 2020, cuando nada parecía iba a suceder. No había dormido en tres días, con infernales sesiones de sexo, comida, coca y whisky. Cada mañana se empolvaba la nariz para fingir desayunar en algún mercado a esperar la hora de apertura de las fiestas clandestinas y quedarse sentado en algún rincón contemplando el diluvio universa...

Los golpes en la puerta

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  Los golpes en la puerta le sacaron de su letargo. Un fuerte viento golpeaba la ventana. Alguien del hotel increpaba a sus huéspedes en un alemán bávaro, como su comida. Llena de condimentos y sal. La noche anterior, Beatriz y Kai le llevaron a probar la gastronomía bávara y pidió una jarra de vino acompañada con una sopa de un plato tradicional de la cocina alemana, el leberknödel, hecha de forma artesanal con hígado de ternera picado finamente y mezclado con pan duro remojado y perejil; una especie de albóndiga cocinada en salmuera.  Los golpes en la puerta le recordaron a Duncan, la imagen del orden moral frente a Macbeth de Shakespeare. Su asesinato marcaría el inicio del caos. Los golpes en la puerta le comenzaron a taladrar la cabeza, hasta que llegaron a su puerta. Con un vaso de whisky en la mano abrió la puerta y ahí estaba un joven alemán con lista en mano preguntándole a qué hora podía arreglar la habitación a todo pulmón. Al ver su indiferencia, preguntó en ingl...

El palacio árabe

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  <<Al final de la Edad Media, la lepra desaparece del mundo occidental. En las márgenes de la comunidad, en las puertas de las ciudades, se abren terrenos en los cuales ya no acecha la enfermedad, aunque ha dejado terrenos estériles e inhabitables. Durante siglos estas extensiones pertenecerán a lo inhumano (…). Desde la Alta Edad Media, hasta el mismo fin de las Cruzadas, los leprosarios habían multiplicado sobre toda la superficie de Europa sus ciudades malditas>>. La historia de la locura  de Michel Foucault en cierta forma es la historia de la espera de una nueva encarnación del mal, de la mueca distinta del miedo, la magia renovada de purificación y de exclusión. Sus ojos se detuvieron en un extraño movimiento de un colibrí en el patio donde intentaba terminar de escribir  Divorcios , la novela de la exclusión y la purificación. A veces entraba, se quedaba entre las ramas de alguna planta o en el bebedero roto sin agua y fingía beber agua, hasta poder sa...

Keep walking

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  En un departamento del cuarto piso del bloque S-2 de la ciudadela La Saiba, en el sur de Guayaquil, fue hallado muerto Tito del Salto Delgado. Eran las nueve y cuarenta y cinco de la mañana de un domingo. El cuchillo se había ensañado con su tórax, su rostro y sus manos; dos puñaladas eran visibles en sus dedos anular y medio. El cuerpo estaba tirado en un mueble de la sala. Un amigo, Jorge Battaglia, que ya caminaba con bastón, había llamado a la Policía luego de que no acudiera a una cita pactada en la playa. El teniente de la Policía, Eduardo Argüello, fue el primero el mirar el cadáver. Los cajones de las cómodas y anaqueles estaban desordenados, así como los bolsillos del pantalón. La primera hipótesis del caso derivó en un robo. La noche anterior, Tito del Salto había organizado su última fiesta con boleros, rancheras, pasillos y albazos. Nada extraño entre los vecinos acostumbrados a su bohemia. El fiscal Carlos Pérez Ascencio había declarado que por el estado del cuerpo y...